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01.dic.2018

PUBLICADO EN: Tendencias

No todos conocen las diferencias entre startup y empresa tradicional. Es normal que sea de esta manera. Se trata de una terminología reciente. Sea como fuera, es el resultado de las nuevas formas de comercializar y emprender gracias a Internet. Esto último es un factor clave. 

El ciberespacio proporciona un entorno novedoso. Todo gana una nueva perspectiva en Internet. La forma de socializar, la educación, el modo de intercambio comercial, etc. Resulta interesante que incluso la noción de empresa, monetización y la manera de captar clientes varía en la web.

Un resultado de estas nuevas visiones es la idea del startup. Se trata de algo diferente a la empresa tradicional. 

Se requiere ser emprendedor para llevar a cabo esta nueva performance comercial en la web que se denomina startup. Asimismo, interviene la creatividad como arma fundamental en estos nuevos caminos.

Definiendo los conceptos de Startup y de Empresa Tradicional

Antes de hablar de las diferencias entre ambos términos, primero vamos a definirlos. Luego, partir de esa primera aproximación, procedemos a identificar las diferencias.

STARTUP: es el resultado de un emprendimiento. Algunos lo traducen como “empresa emergente”. Empiezan con una idea creativa y tratan de imprimirle innovación. Sin embargo, lo que inicia como título para algo incipiente, toma fuerza por sí mismo. Hoy en día una startup es una manera de ser y no el inicio de otra cosa. 

EMPRESA TRADICIONAL: acá el modelo de negocio es convencional. La ambición de las empresas no es ser originales. Su voluntad apunta a ganar dinero y ser efectivas. Muchas veces, son ortodoxas porque prefieren no arriesgar. En una empresa tradicional se opta por aumentar la cantidad de empleados. Su crecimiento implica productividad, no innovación. Quizás, esto último es lo que mejor caracteriza este modo de generar riqueza.

Con lo hasta ahora mencionado, se intuyen ciertas discrepancia entre el esquema de una startup y el de una empresa tradicional. Una primera diferenciación estriba en la necesidad de innovar. Esto último es algo típico del universo digital. El ciberespacio es heterogéneo. Para destacar, hay que ser diferente. Es más, hay que hacer un aporte, algo que genere un cambio en el propio mundo digital. 

Varias diferencias entre la empresa tradicional y la startup

Vamos a empezar a dilucidar contrastes. Para eso, hemos seleccionado aspectos tradicionales de un negocio. No obstante, estos ítems son vistos desde ángulos diversos en el par de concepciones que abordamos en este post. 

EMPLEADOS
―En una startup no se planea tener gran cantidad de empleados. De hecho, se afianza en una pequeña cantidad de personas que trabajan en equipo. No suelen pasar de 7 o de 9 individuos. Además, son altamente especializados. Por ejemplos, cuando Macintosh inicia, solo tiene unas pocas personas. ¡Pero todos son geniales, como Steve Jobs!

―Una empresa tradicional apuesta por sumar mano de obra cuando crece la demanda. Este personal no es altamente especializado. Y solo quienes tienen esta cualidad son los jefes: los integrantes de la Junta Directiva. 

PRODUCTOS
―En una startup se tiende a la especialización. Se procura mejorar continuamente el producto o servicio que tienen. Además, más que a la manufactura tienden a servicios. O en dado caso combinan “fabricación + prestación de servicio”. Parecen amalgamar el sector terciario y secundario de la economía.

―En una empresa tradicional se plantea la diversificación. De esa manera, se aumentan la producción y las ganancias. El objetivo es vender más y más. Para eso, hay que captar más clientes. Esto se capitaliza ampliando el rango y variedad de la oferta.

ESTRUCTURA DE NEGOCIOS
―El modelo startup se apuntala en alianzas. Por lo general, logran acuerdos con otras startups. Igualmente, con empresas convencionales para lograr sus objetivos. La idea es generar una red de intereses en común donde haya intercambio comercial. De algún modo, el éxito de una startup implica la fortuna de todo un sistema. 

―El modelo de empresa tradicional se apoya en clientes y proveedores. Se trata de un esquema lineal. La empresa es un intermediario. Invierte en lo que cobra a los proveedores. Luego, revende con un porcentaje de ganancia a los clientes. Su éxito es singular, no depende tanto de un sistema. En dado caso, al crecer busca más proveedores para suplir necesidades.

ECONOMÍA
―Una startup apuesta por la calidad y precios altos. La idea es que su oferta sea tan buena, que los clientes estén siempre dispuestos a pagar. Tiene target alto y prestigio.

―Una empresa tradicional especula los precios. Puede bajarlos para tener siempre compradores. Su objetivo es ser rentable según ventas numerosas.

OBJETIVO FINAL
―El modelo startup busca dejar huella y convertirse en referencia. Depende mucho de su prestigio y capacidad de innovación. Se imbrica en el sistema y tiende a ser foco dentro de él.

―El modelo de empresa tradicional busca un fin comercial. Incluso, puede tener una percepción modesta. No obstante, lo que en verdad importa es que muchos consuman su mercadería. Ahí radica su éxito.

MODO DE CRECIMIENTO
―Si tiene éxito, la startup tiene un crecimiento explosivo. Cuando una idea es aceptada, genera dividendos inmediatos. Por ejemplo: la creación de Facebook o del Bitcoin.

―El modelo de empresa tradicional tiene un crecimiento pausado. Al ser menos riesgoso y ortodoxo, tarda años en crecer. Además, depende del desarrollo de su propia infraestructura. La inversión en capacidad de producción es alta y redunda en menos ganancias a corto plazo.

A manera de conclusión

Con los ítems mencionados, se observan las diferencias entre ambos modelos. Hay que decir que en el mundo web es más exitosa la mentalidad de la startup. Por eso, hay que tener creatividad a la hora de crear un portal de Internet. Apostar por tener metas claras y no tanto en producir. ¡De nada vale hacer muchas páginas web! ¡Mejor tener una de prestigio y calidad! Esa es la nueva manera de ver los negocios que arroja el e-commerce.